Aristóteles
...
un hombre meticuloso que quiso poner orden en los conceptos de los seres
humanos...
Mientras
su madre dormía la siesta, Sofía se fue al Callejón. Había metido un terrón de
azúcar en el sobre rosa y había escrito “Para Alberto” fuera.
No
había llegado ninguna carta nueva, pero un par de minutos más tarde Sofía oyó
que el perro se acercaba.
– ¡Hermes!
– llamó Sofía, y al instante el perro se metió de un salto en el Callejón,
llevando un gran sobre amarillo en la boca–. ¡Buen perro!
Sofía
puso un brazo alrededor de Hermes, que respiraba jadeante. Ella sacó el sobre
rosa con el terrón de azúcar y se lo metió en la boca. Hermes salió del
Callejón y se dirigió de nuevo al bosque.
Sofía
estaba un poco nerviosa cuando abrió el sobre. ¿Diría algo sobre la cabaña y la
barca?
El
sobre contenía las hojas de siempre, que iban unidas con un clip. Pero también
había una notita suelta, en la que ponía:
¡Querida
señorita detective! O señorita ladrona, para ser más exacto. El asunto ya ha
sido denunciado a la policía. No, no es tan grave. No estoy tan enfadado. Si
eres igual de curiosa para buscar respuestas a los enigmas de los filósofos, resulta
muy prometedor. Lo malo es que ahora tendré que cambiarme de casa. Bueno,
bueno, la culpa es mía, debería haber comprendido que tú eres de la clase de
personas que quiere llegar al fondo de las cosas.
Saludos,
Alberto.
Sofía
dio un suspiro de alivio. Entonces, ¿no estaba enfadado? ¿Pero por qué tenía
que cambiarse de casa?
Se
llevó corriendo las grandes hojas a su cuarto. Era mejor estar en casa cuando
su madre se despertara. Se acomodó en la cama y empezó a leer sobre
Aristóteles.
Filósofo
y científico
Querida
Sofía. Seguramente estarás asombrada por la teoría de las Ideas de Platón. No
eres la primera. No sé si te lo has creído todo, o si también has hecho algunas
objeciones críticas. En ese caso, puedes estar segura de que las mismas
objeciones fueron hechas por Aristóteles (384-322 a. de C.), que fue alumno de
la Academia de Platón durante 20 años.
Aristóteles
no era ateniense. Provenía de Macedonia y llegó a la Academia de Platón cuando
éste tenía 16 años. Era hijo de un reconocido médico y, por consiguiente,
científico. Este hecho dice ya algo del proyecto filosófico de Aristóteles. Lo
que más le preocupaba era la naturaleza viva. No sólo fue el último gran filósofo
griego; también fue el primer gran biólogo de Europa.
Podríamos
decir que Platón estuvo tan ocupado con «los moldes» o «Ideas eternas», que no
había reparado en los cambios en la naturaleza. Aristóteles, en cambio, se
interesaba precisamente por esos cambios, o lo que hoy en día llamamos
«procesos de la naturaleza».
Si
quisiéramos llevarlo al último extremo, podríamos incluso decir que Platón dio
la espalda al mundo de los sentidos, volviendo la cabeza ante todo lo que vemos
a nuestro alrededor.
(¡Quería
salir de la caverna, quería contemplar el mundo eterno de las Ideas!)
Aristóteles hizo lo contrario. Se puso de rodillas en la tierra para estudiar
peces y ranas, amapolas y anémonas.
Podríamos
decir que Platón sólo usaba su inteligencia; Aristóteles también usaba sus
sentidos.
También
en la forma en la que escriben, se encuentra una gran diferencia entre ellos.
Platón era un poeta, un creador de mitos; los escritos de Aristóteles son
áridos y minuciosos como una enciclopedia. No obstante, se nota en mucho de lo
que escribe que él se basa en su estudio de la naturaleza.
En la
Antigüedad se habla de hasta 170 títulos escritos por Aristóteles, de los que se
han conservado 47. No se trata de libros acabados. Los escritos de Aristóteles
son en general apuntes para lecciones.
También
en la época de Aristóteles la filosofía era ante todo una actividad oral.
La
gran importancia de Aristóteles en la cultura europea se debe también, en buena
medida, al hecho de que fuera él quien creara el lenguaje profesional que las
distintas ciencias emplean hasta hoy en día. Fue el gran sistematizador que
fundó y ordenó las distintas ciencias.
Aristóteles
escribió sobre todas las ciencias, de modo que sólo mencionaré algunos de los campos
más importantes. Ya que te he hablado tanto de Platón, empezaré por contarte
cómo rechaza Aristóteles la teoría de las Ideas de Platón. A continuación, veremos
cómo elabora su propia filosofía de la naturaleza, pues fue Aristóteles quien
resumió todo lo que habían dicho los filósofos de la naturaleza anteriores a
él. Veremos cómo pone orden en nuestros conceptos y funda la lógica como una
ciencia.
Finalmente
hablaré un poco de la visión que tenía Aristóteles de los seres humanes y de la
sociedad.
Si aceptas
estas condiciones, podemos poner manos a la obra.
[…]
Ética
Volvamos
a los seres humanos, Sofía. La «forma» del ser humano es, según Aristóteles,
que tiene un alma vegetal, un alma animal, así como un alma racional. Y
entonces se pregunta: ¿cómo debe vivir el ser humano? ¿Qué hace falta para que
un ser humano pueda vivir feliz? Contestaré brevemente: el ser humano solamente
será feliz si utiliza todas sus capacidades y posibilidades.
Aristóteles
pensaba que hay tres clases de felicidad. La primera clase de felicidad es una
vida de placeres y diversiones. La segunda, vivir como un ciudadano libre y
responsable. La tercera, una vida en la que uno es filósofo e investigador.
Aristóteles
también subraya que las tres condiciones tienen que existir simultáneamente
para que el ser humano pueda vivir feliz. Rechazó, pues, cualquier forma de
«vías únicas». Si hubiera vivido hoy en día a lo mejor habría dicho que alguien
que sólo cultiva su cuerpo vive tan parcial y tan defectuosamente como aquel
que sólo usa la cabeza. Ambos extremos expresan una vida desviada.
También
en lo que se refiere a la relación con otros seres humanos, Aristóteles señala
un «justo medio»: no debemos ser ni cobardes ni temerarios, sino valientes.
(Demasiado poco valor es cobardía, y demasiado valor es temeridad.) Del mismo
modo no debemos ser ni tacaños ni pródigos, sino generosos. (Ser muy poco
generoso es ser tacaño, ser demasiado generoso es ser pródigo.)
Pasa
como con la comida. Es peligroso comer demasiado poco, pero también es peligroso
comer en exceso. Tanto la ética de Platón como la de Aristóteles se remiten a
la ciencia médica griega: únicamente mediante el equilibrio y la moderación
seré una persona feliz o en armonía.
[…]
Cuando
Sofía hubo leído el capítulo sobre Aristóteles una vez y media, volvió a meter
las hojas en el sobre amarillo y se quedó mirando fijamente su cuarto. De
pronto vio lo desordenado que estaba todo. En el suelo había un montón de
libros y carpetas. Por la puerta del armario asomaban en un caos total calcetines
y blusas, medias y pantalones vaqueros. En la silla delante del escritorio había
ropa sucia en un desorden total.
A
Sofía le entraron unas ganas irresistibles de ordenar. Primero vació los
estantes del armario ropero, y empujó todo al suelo. Era importante comenzar
desde el principio. Se puso a doblar muy concienzudamente todas las prendas y a
colocarlas en el armario.
El
armario tenía siete estantes. Sofía reservó un estante para bragas y camisetas,
otro para calcetines y leotardos y otro para pantalones largos. De esa manera
llenó de nuevo todos los estantes del armario. No tuvo en ningún momento duda
ninguna respecto a donde colocar las prendas. Luego puso la ropa sucia en una
bolsa de plástico que había encontrado en el estante de abajo.
Solo
tuvo problemas con una prenda. Era un único calcetín blanco y largo, y el
problema no era solamente que faltase su pareja, sino que además nunca había
sido suyo.
Se
quedó de pie, investigando el calcetín durante varios minutos. No llevaba
ningún nombre, pero Sofía tenía una fuerte sospecha sobre quién podía ser la
dueña. Lo tiró al estante de arriba, junto a una bolsa con piezas de lego, una
cinta de video y un pañuelo rojo de seda.
Ahora
le tocaba el turno al suelo. Sofía clasificó libros y carpetas, revistas y
posters, exactamente de la misma manera que había descrito el profesor de
filosofía en el capítulo sobre Aristóteles. Cuando hubo terminado con el suelo,
hizo primero la cama y luego se puso con el escritorio. Por último reunió todas
las hojas sobre Aristóteles en un bonito montón. Encontró una carpeta con
anillas y una perforadora, perforó las hojas y las colocó en la carpeta.
Finalmente la colocó en el último estante del armario, junto al calcetín
blanco. Más tarde recogería la caja de galletas del Callejón.
A
partir de ahora sería muy ordenada, y no se refería únicamente a las cosas de
su habitación. Después de haber leído sobre Aristóteles entendió que era igual
de importante tener orden en los conceptos e ideas. Había reservado un estante
en la parte superior del arriba para ese fin. Era el único sitio de la
habitación que no dominaba completamente.
No
había oído a su madre en varias horas. Sofía bajó a la planta baja. Antes de
despertar a su madre tendría que dar de comer a sus animales.
En la
cocina se inclinó sobre la pecera de los peces dorados. Uno de ellos era negro,
el otro era de color naranja y el tercero blanco y rojo. Por ello los había
llamado Negrito, Dorado y Caperucita Roja. Echó en el agua comida para peces y
dijo:
–Pertenecéis
a la parte viva de la naturaleza, por lo tanto podéis tomar alimento, podéis
crecer y podéis procrear. Más concretamente pertenecéis al reino animal, lo que
significa que sabéis moveros y mirar la habitación. Para ser del todo exacta,
sois peces, y por eso podéis respirar con branquias y nadar por las aguas de la
vida.
Sofía
volvió a enroscar la tapa del bote de cristal que contenía comida para peces.
Estaba satisfecha con la colocación de los peces dorados en el orden de la
naturaleza, y muy especialmente satisfecha con su expresión “las aguas de la
vida”. Luego les tocó a los periquitos. Sofía puso algunas semillas para
pájaros en el comedero y dijo:
– (Queridos
Cada y Pizca. Os habéis convertido en unos periquitos muy monos porque os
habéis desarrollado de unos huevecitos muy monos de periquitos, y porque “la
forma” de esos huevos consistía en la posibilidad de convertirse en periquitos,
afortunadamente no os habéis convertido en unos loros charlatanes.
Sofía
entró en el cuarto de baño grande, donde estaba en una caja la perezosa
tortuga. Cada tres o cuatro duchas que se daba, la madre solía gritar que un
día mataría a la tortuga. Pero hasta ahora había sido una amenaza vacía de
contenido. Sofía saco una hoja de lechuga de un frasco de cristal y la metió en
la caja.
–Querida
Govinda –dijo–. No perteneces exactamente a la especie de los animales más
rápidos. Pero al menos eres un animal capaz de participar en una pequeñísima
fracción de ese gran mundo en el que vivimos. Si te sirve de consuelo, te diré
que no eres la única incapaz de superarte a ti misma.
El
gato Sherekan estaría probablemente fuera cazando ratones, pues ésa era la
naturaleza de los gatos. Sofía atravesó la sala para ir al dormitorio de su
madre. En la mesa del sofá había un florero con un ramo de narcisos. Sofía tuvo
la sensación de que esas flores amarillas la saludaban solemnemente al pasar a
su lado. Sofía se detuvo un momento y tocó con dos dedos las cabecitas lisas.
–También
vosotras pertenecéis a la parte viva de la naturaleza – dijo–. En ese sentido
le lleváis cierta ventaja al florero en el que estáis. Pero desgraciadamente no
sois capaces de daros cuenta de ello.
Sofía
entró de puntillas al cuarto de su madre. La madre dormía profundamente, pero
Sofía le puso una mano sobre la cabeza.
–Tú
eres de los más afortunados en este conjunto –dijo–. No solamente estás viva
como los lirios en el campo. Y no eres sólo un ser vivo como Sherekan o
Govinda. Eres un ser humano, es decir, que estás equipada con una rara
capacidad para pensar.
–¿Qué
dices, Sofía?
Se
despertó un poco más deprisa que de costumbre.
–Sólo
digo que pareces una tortuga perezosa. Por otra parte, te puedo informar de que
he ordenado mi cuarto. Me puse a trabajar con meticulosidad filosófica.
La
madre se incorporó a medias en la cama.
–Ahora
voy –dijo–. ¿Puedes poner el café?
Sofía
hizo lo que le pidió y poco rato después estaban sentadas en la cocina con café
y chocolate. Finalmente, Sofía dijo:
– ¿Has
pensado alguna vez en por qué vivimos, mamá?
–Vaya,
no paras, por lo que veo.
–Ahora
sí, que ya sé la respuesta. En este planeta vive gente para que algunos anden
por ahí poniendo nombres a todas las cosas.
– ¿De
verdad? No se me había ocurrido nunca.
–Entonces
tienes un problema serio, porque el ser humano es un ser pensante. Si no
piensas no eres un ser humano.
– ¡Sofía!
– ¡Figúrate
que en la Tierra sólo viviesen plantas y animales.
Entonces
no habría habido nadie capaz de distinguir entre “gatos” y “perros” “lirios” y
“frambuesas”. También son seres vivos las plantas y los animales, pero solamente
nosotros sabemos ordenar la naturaleza en diferentes grupos y clases.
–De
verdad que eres la chica más rara que conozco –dijo la madre.
–No
faltaría mas –dijo Sofía–.
Todos
los seres humanos son más o menos raros. Yo soy un ser humano, por lo tanto soy
más o menos rara. Tú sólo tienes una hija, por lo tanto soy la más rara.
–Lo
que quería decir es que me asustas con todos estos... discursos últimamente.
–En
ese caso, eres muy fácil de asustar.
Más
avanzada la tarde Sofía volvió al callejón. Logró meter la gran caja de
galletas en su habitación sin que la Madre se diera cuenta de nada.
Primero
ordenó todas las hojas, luego las perforó y finalmente las colocó en la carpeta
de anillas antes del capítulo sobre Aristóteles. Por último escribió el número
de las páginas en la esquina de arriba, a la derecha de cada hoja. Tenía ya más
de 50 hojas. Sofía estaba en vías de hacer su propio libro de filosofía. No era
ella la que lo estaba escribiendo, pero había sido escrito especialmente para
ella.
Aún
no había tenido tiempo de pensar en los deberes para el lunes. A lo mejor
habría control de religión, pero el profesor siempre decía que valoraba el
interés personal y las reflexiones propias.
Sofía
tenía cierta sensación de que estaba adquiriendo una buena base para ambas
cosas.
Trabajo
práctico
Luego
de haber leído detenidamente el texto, elabore el siguiente trabajo:
1- Realice un breve resumen sobre la vida de
Aristóteles.
2- Haga un esquema que contenga los tipos de
felicidad a que se refiere Aristóteles.
3- ¿A qué se refiere con el “Término medio?
Desarrolle la idea a partir del texto y de lo visto en clase.
4- Explique la siguiente frase a partir de lo visto
en clase sobre “lo propio del hombre”: “el ser humano solamente será feliz si utiliza todas sus
capacidades y posibilidades.”
5- ¿Qué
hace Sofía luego de leer Aristóteles con todos los animales? ¿Por qué?
6- ¿Qué
piensas sobre lo que dice Sofía respecto de los nombres?

















